Contra el abuso de las multinacionales | Democracia Nacional Joven

Opel España y la Globalización por: Javier M.

Era el año 1979 cuando General Motors anunció a bombo y platillo la gran inversión en
Figueruelas, de invertir en torno a 200 mil millones de antiguas pesetas, esa moneda
que nos cundía bastante más que el actual euro. Supuso una alegría para Zaragoza y
para Aragón, dónde muchos pueblos de la ribera alta del Ebro muchos cambiaban el
trillo y la azada por el montaje en cadena y las prensas. Ahí empezó a fabricarse los
primeros Opel Corsa en el año 1982 donde se pueden ver las imágenes de hemeroteca
donde Juan Carlos el Breve o el Campechano montado en uno de esos Opel Corsa
recién sacado de la línea de producción.

Cualquier persona quería trabajar en General Motors, era un lugar donde pagaban
muy bien, y la gente buscaba entrar incluso haciéndose amigo de alguno del comité de
empresa o del sindicato para que le metieran el curriculum directo a los recursos
humanos para que fuese contratado. De hecho, cuando un servidor era estudiante en
la Universidad en plena ebullición de la burbuja inmobiliaria, tenías al típico amigo que
con un perfil de formación básico trabajando allí de noches, y que le permitía tener un
vehículo de alta gama y un tren de vida medio alto que era la envidia de muchos.
Por desgracia, todo ello se terminó tras la crisis mundial que encabezó la quiebra de
Lehmann Brothers y que golpeó doblemente a España por el estallido de la burbuja
inmobiliaria que dejó a millones de personas sin empleo y en situación de penuria con
una crisis social brutal, que todavía padecemos bastantes personas en nuestro país,
mientras siguen llegando inmigrantes por doquier.

Tras ello, la planta de Opel Figueruelas experimentó duros recortes salariales y largas
etapas de Expedientes de Regulación de Empleo con numerosos paros técnicos.
General Motors tuvo que ser auxiliada económicamente por el gobierno de Estados
Unidos para mantener su estabilidad y ayudada por otras compañías como la
canadiense Magna. Con el tiempo se fue encauzando la senda de producción de los
modelos de Corsa y Meriva, y llegaban nuevos modelos como el Mokka, Crossland X, y
el Citroen C3 Aircross fruto de la colaboración entre General Motors y PSA. Todo ello
gracias a grandes recortes salariales y a numerosas subcontrataciones internas dentro
de la factoria.

Pero a mediados del 2017 suenan rumores de una posible adquisición total del grupo
PSA sobre la marca Opel, que vendería General Motors al grupo automovilístico
francés. Antes de ello General Motors prometió nuevos proyectos y continuidad a
largo plazo para la factoría de Figueruelas. Una vez consumada la compra de Opel por
el grupo PSA se inicia una incertidumbre que desemboca en la exigencia de un nuevo
convenio colectivo con nuevos recortes, después de los que ya realizados
anteriormente. Todo ello cuando la planta de Figueruelas teniendo la carga de
producción en su plenitud, y siendo por datos de productividad, la mejor planta
europea duplicando en productividad a la planta de Russelsheim (Alemania), donde se
encuentra la sede central de Opel y se fabrica el Opel Insignia.

Con todos estos datos, toda la plana sindical que representa a los trabajadores de Opel
abandona la negociación debido a que ni siquiera se plantea un plan industrial que
determine el futuro inmediato de los coches fabricados en planta. Ante ello la directiva
del grupo PSA les presenta el siguiente órdago:

+ Opel/Vauxhall sólo invertirá en proyectos que tengan rentabilidad económica y
conlleven acuerdos de competitividad con una reducción de los costes de inversión y
fabricación.
+ Con efecto inmediato se paralizan todos los trabajos relacionados con el Proyecto
P2JO (nuevo Corsa) y se inicia el estudio de un emplazamiento alternativo en una
planta del Grupo PSA.
+ Se paraliza asimismo el proyecto de ampliación de capacidad en la nave de
Carrocerías.
+ Opel España no optará a inversiones en nuevos modelos.
+ Se inicia el estudio para la integración en el medio plazo de las dos líneas de montaje
en una sola línea en la nave de Acabado Final.

¿Por qué sucede esto?

La globalización, el libre comercio y las organizaciones supranacionales como la Unión
Europea son las que dan pie a que los estados nación y sus clases trabajadoras no
puedan luchar contra la amenaza de las deslocalización industrial. Y esa globalización
es apoyada por todos los partidos políticos con representación parlamentaria en el
Congreso de los Diputados.

Un estado fuerte y soberano plenamente, protegería los intereses del trabajador en
primera instancia poniendo cualquier arancel a los productos de aquellas empresas
que se llevan los centros de producción industrial a países donde tiene derechos
laborales y salarios muy inferiores y que jamás podrán ser consumidores de esos
mismos productos que pudiesen fabricar. También un estado fuerte y soberano crearía
una industria de base para el desarrollo de un país, así como un control clave en sector
estratégicos como el energético. Todo ello ya se dio en España a través del Instituto
Nacional de Industria, que se encargó de desguazar el régimen del 78 por dictamen
internacional quedando de forma testimonial en la Sociedad Estatal de Participaciones
Industriales. Hoy en día las herramientas de un estado son nulas para imponer
aranceles a empresas con sede social y fiscal en cualquier punto de la CEE, como en
este caso tiene el Grupo PSA en la Avenida de la Grand Armeé en Paris.

¿Qué puede suceder con Opel España?

El órdago presentado por el grupo PSA se corresponde con la apertura de una gran
fábrica cercana a la localidad de Kenitra (Marruecos) donde prevé que se fabriquen
inicialmente 90.000 vehículos anuales, pudiendo en 2 o 3 años ser ampliable a 200.000
vehículos e incluso en un futuro ampliar más sus instalaciones. Pero hay que tener en
cuenta que antes de la compra de Opel por parte del Grupo PSA, ya hay dos plantas en
España donde se han fabricado coches de Peugeot y Citroen, la factoría de Vigo y la
factoría del barrio de Villaverde de Madrid (antigua ubicación de Barreiros). Ambas
factorías se podían encontrar en niveles de inferioridad salarial frente a la de
Figueruelas, y que buscarían igualar a la baja.

Pero hay un dato importante en la planta de Figueruelas que mucha gente tiende a
desconocer, y es las subcontrataciones internas que se dan allí. Las subcontratas,
empresas externas o con su término inglés “Outsourcing” son empresas que realizan
servicios dentro de otras, pero en el caso de Opel España han sido para suplir a su
propia plantilla y evitar cumplir con el convenio colectivo de empresa. La situación
hacía que áreas de producción o de ensamblaje las ofreciese Opel España mediante
subasta a empresas externas como podía ser Android, Carreras, Logística Navarra,
Delphi, Agio Global, FCC, Sesé y otras, y te podías ver a operarios haciendo funciones
similares con diferencias salariales superiores al 30 o 40 %. Esta estrategia también es
seguida por la industria auxiliar o por el clúster de automoción, donde en Filtros Mann
y CEFA puedes ver operarios de una “Outsourcing” como Adieconti, o bien en Adient
con la empresa Urbano Bernabé, y así muchas otras.

Todo con el objetivo de pagar menos a los trabajadores y sortear las obligaciones de
los convenio colectivos de empresa, y ajustar a convenios colectivos de carácter
generalistas donde los salarios son más bajos. De hecho el objetivo de la dirección de
Opel España, era la cesión total de la parte productiva y de ensamblaje de planta a
empresa externas antes de 2024. La compra de PSA solo ha hecho más que complicar
la situación y poner en mayor vilo a los trabajadores.

Por lo tanto, la estrategia de PSA buscará “atornillar” a nuestros trabajadores mientras
les sea posible hasta que la situación se vuelva insostenible en la parcela humana y
desembarquen la mayoría de proyectos automovilísticos en plantas de Marruecos y
Argelia en detrimento de la plantas de Figueruelas, y de otras como Vigo, Villaverde,
Eisenach, Ellesmere Port, Luton, Poissy, Rennes, Sochaux y otras.

Y todo esto, puede ser aplicable con otras marcas de automóviles que también están
presentes en nuestro país como Grupo VAG (Pamplona y Martorell), Nissan
(Barcelona), Mercedes (Vitoria, Sámano), Renault (Palencia, Valladolid, Sevilla), Ford
(Almussafes) e Iveco (Madrid, Valladolid). Por lo que resulta necesario que haya una
alternativa nacional en nuestras instituciones que defienda a nuestros trabajadores del
abuso de las multinacionales y trabaje en una reindustrialización de carácter nacional
que permita no ser dependiente de corporaciones o personas ajenas a nuestro país.

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